RESUMEN
EL PORFOLIO
El portfolio es un instrumento que tiene
como objetivo común la selección de muestras de
trabajo o evidencias de consecución de objetivos personales o
profesionales que, ordenados y presentados de un determinado modo, cumplen la función
de potenciar la reflexión sobre cada una de las prácticas (educativas,
profesionales o civiles) (Barberà, 2005).
El artículo
esta centrado en el portfolio del estudiante, que tiene por objetivo fundamental el desarrollo de las competencias
que éste necesitará para su práctica profesional y que se enmarca en un
contexto académico universitario.
En las últimas décadas la
incorporación de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC),
y la enseñanza mediante entornos virtuales
de enseñanza-aprendizaje, ha favorecido la proliferación de experiencias
y estudios centrados en los portfolios electrónicos3 (e-portfolios) en la educación superior. Sin
embargo, estos trabajos se centran en el uso de este sistema de evaluación, en
la estructura que tiene que tener, y a menudo se deja de lado la reflexión en
torno al propio proceso tanto desde el punto de vista docente, es decir, del
tipo de ayudas educativas que pueden ofrecer, como desde el punto de vista del
estudiante, o sea, de qué exigencias le supone elaborar un portfolio de aprendizaje.
El artículo se estructura en
tres partes: una primera en la que explicaremos qué es el portfolio electrónico, qué ayudas
pueden ofrecerse durante el proceso de elaboración del mismo y cómo debe estar estructurado;
en la segunda parte explicaremos, en términos genéricos, la experiencia de un portfolio electrónico en el marco de
una asignatura de una titulación universitaria, y en la tercera y última parte
se presentan algunas conclusiones consideraciones que pueden ser útiles para un
profesional (docente, diseñador instruccional, etc.) que quiera implementar un portfolio electrónico en su práctica
docente.
el portfolio en un sistema de evaluación
coherente en el marco de la evaluación continuada y formativa
La evaluación por carpetas se
concibe como un tipo de evaluación alternativa (Mateo et al., 2005), lejos de la más
tradicional, ya que se basa en la negociación y en el intercambio comunicativo
entre el profesor y el estudiante durante el desarrollo del portfolio. El alumno tiene un papel
fundamental como persona activa en el proceso evaluativo, que tiene que ser
consciente de su progreso en el aprendizaje identificando qué aspectos domina y
cuáles tiene que mejorar.
Dado que nos estamos
refiriendo a un portfolio
electrónico,
y que por lo tanto se utiliza de manera asíncrona y escrita, las ayudas tienen
unas características diferentes y se convierten en un factor importante para
garantizar el éxito del proceso de enseñanza y aprendizaje. Entendemos las
ayudas educativas, desde una perspectiva socioconstructivista (Colomina et al., 2002), como mecanismos que
tienen que facilitar al estudiante la construcción de conocimiento. En un
entorno virtual, las ayudas pueden ser proporcionadas por el profesor, como
agente experto en el contenido del aprendizaje, por un compañero del aula o por
la misma plataforma tecnológica. Siguiendo la propuesta de Onrubia (2005),
estas ayudas del profesor tienen que permitir la «adaptación dinámica,
contextual y situada entre el contenido que tiene que aprenderse y lo que el
alumno puede aportar y aporta al aprendizaje en cada momento». Las ayudas no se
ofrecen al azar, o sólo cuando el estudiante las reclama, sino que «siempre
deben estar en función y deben tener en cuenta los cambios en la actividad
mental constructiva del estudiante.
Las ayudas educativas en un portfolio electrónico4 pueden organizarse
a partir de diferentes aspectos. En primer lugar distinguimos que, en función
del tipo de información que facilitan, pueden ser: a) conceptuales, o b)
procedimentales-estratégicas, y su contenido puede estar relacionado con la
concepción del portfolio
(definición de
portfolio, de evidencia, tipos de
evidencia,...) o también con aspectos de tipo tecnológico (qué significa editar
una evidencia, publicar el portfolio
electrónico,...).
Estas ayudas, al mismo tiempo, pueden ser de diferentes tipos según cómo
aparecen o se visualizan en el portfolio electrónico: a)
ayudas contextuales, es decir, implementadas en la misma plataforma; b) tutoriales, que responden a
ayudas de procedimiento, y c) guías, o sea, documentos explicativos
sobre cómo elaborar el portfolio. Pueden tener diferentes
formatos: audio, web, documentos imprimibles (de diferentes formatos) o vídeo, entre
otros. Estas ayudas educativas tienen que aparecer en todo su conjunto en un portfolio electrónico. No se trata, por
lo tanto, de que haya de un tipo o de otro, dado que cada uno responde a
objetivos y demandas diferentes.
Desde la perspectiva del
estudiante, la elaboración de un portfolio académico le permitirá aprender a planificarse y a
autogestionarse a partir de las orientaciones del docente, a ser más autónomo
en el proceso de aprendizaje y a promover la toma de decisiones durante la
actividad educativa; en definitiva, le permitirá y le facilitará la regulación
de su propio proceso de aprendizaje.
En general, podemos
considerar que la estructura común de un portfolio electrónico formativo está caracterizada por tres fases
complementarias y no necesariamente sucesivas: una primera, que es la
presentación y el índice de portfolio
electrónico;
la segunda, que engloba la recogida, selección, reflexión y publicación de
diferentes tipos de evidencias que ponen de manifiesto el aprendizaje del
estudiante, y la tercera dimensión, no menos importante, es la de valoración
general del portfolio
electrónico.
Todas las fases tienen que ir acompañadas de un seguimiento y un apoyo del
docente, quien orientará al estudiante en la elaboración de su portfolio electrónico.